El proceso de las transferencias Polaroid
Cada imagen comienza con una fotografía digital. De entre cientos de imágenes, selecciono, edito y recorto cada una en formato cuadrado antes de imprimirla en película Polaroid, utilizando la Polaroid Lab, fotograma a fotograma.
La Polaroid se sumerge en agua tibia hasta que su frágil emulsión —la finísima capa que contiene la imagen— se separa de su soporte y flota en la superficie.
A continuación, la levanto cuidadosamente y la coloco sobre papel o sobre una baldosa de cerámica artesanal, donde le doy su forma definitiva. Se arruga, se pliega y, en ocasiones, se rasga. No hay dos transferencias Polaroid idénticas. Cada una es un objeto único, resultado de horas de preparación, paciencia y un proceso que apenas admite errores.
Para mí, esta sucesión de transformaciones da lugar, cada vez, a una imagen irrepetible: una sorpresa maravillosa en cada ocasión.